Últimamente, Siento el dedo que me acusa
Que me juzgan por seguirte,
Me rechazan, me insultan, se burlan de mí,
Y todo esto a causa de tu Nombre,
Aunque siento que ya no hay salida,
que los grandes de este mundo me retan por tu Nombre,
es cuando llega la luz y tú, mi Señor,
te glorificas en mí.
La gente te ve a través de mis ojos y mi sonrisa,
no tengo miedo alguno,
me pides que me abandone y confíe en ti,
porque eres tú quien dirige mis batallas.
Me das la elocuencia para enfrentarme a los reyes,
Me das la sabiduría que ninguno podrá resistir ni contradecir.
Muchos me entregarán, familia y mis amigos,
todo a causa de tu Nombre,
aunque sufra y me lastimen, me odien o condenen,
Señor en ti me quedaré.
Pero tú Jesús me dices:
Ni un cabello se te caerá de la cabeza.
Gracias a la constancia
salvarás tu vida.
Basado en Lc 21, 12-18
jueves, 3 de diciembre de 2015
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